Se entiende como alimentación complementaria aquella que se ofrece a los bebés a una edad determinada con el fin de, como su propio nombre indica, complementar el alimento principal que no es otro que la leche, sea materna o artificial.
La OMS y UNICEF señalan que el periodo en que los pequeños empiezan a tomar estos alimentos y hasta los 3 años es especialmente sensible en cuanto al desarrollo físico, intelectual y emocional y al desarrollo del sistema inmunitario.
Dicho de otro modo, aunque el periodo comprendido entre el nacimiento y los 3 años es muy corto (tan solo 3 años de los 70-80 que vivirán), la alimentación que se les ofrezca en estos 3 años es prácticamente igual de importante que la que recibirá durante el resto de la vida.
Hay que tener en cuenta que en esos 2-3 años el cerebro dobla su tamaño, el cuerpo casi también, pues pasan de medir unos 50 cm a unos 95 a los tres años y el peso se cuadriplica, pasando de unos 3-4 kgs a los 13-15 que pesa un niño de 3 años (kilo más, kilo menos).
Hay que tener en cuenta que en esos 2-3 años el cerebro dobla su tamaño, el cuerpo casi también, pues pasan de medir unos 50 cm a unos 95 a los tres años y el peso se cuadriplica, pasando de unos 3-4 kgs a los 13-15 que pesa un niño de 3 años (kilo más, kilo menos).
Este crecimiento tan exagerado a nivel externo y una maduración semejante de todos los sistemas (inmunitario, digestivo, renal,...) no se va a volver a dar nunca en la vida y es por ello que la alimentación en este periodo sirve para sentar unas bases y permitir un desarrollo adecuado.
Se podría decir que es como hacer la estructura principal de un edificio. Cuanto mejor esté hecha y mejores sean los materiales empleados, más capacidad tendrá de sustentar lo que venga después y mejor aguantará los temporales y el paso de los años.
La leche es una de las principales fuentes de calcio para el crecimiento de los niños. Sin embargo, cuando los bebés y los niños presentan una intolerancia a la lactosa es importante conocer cuáles son los alimentos sustitutos de la leche para que esta dificultad para digerir la lactosa de la leche no suponga un freno para el crecimiento normal de los niños.
Flor Guadalupe Vázquez Mora
Enedina López Dominguez
Belinda Pérez Velázquez


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